sábado, 14 de mayo de 2022

Cartapacios


Cartapacios

 

 

Estamos hechos de tiempo y somos fosforitos
Igual que madreselvas al borde del camino,
Como colgados vivimos en el absurdo espacio
procurando elipses comerciales de fenicios
en ciudades guardapolvos, en los desperdicios,
buscando cartapacios, entre matas de mitos.

Leyenda del existir, parábola de moda.
Creencia del ayer, futuro que se exhuma
en banquetes de un funeral que se perfuma
de exóticas esencias aromadas de boda,
sintiendo que la muerte temprana es inhumana,
si se trata de olvidarnos de nuestro yo, en ritos.


Parécenos la tarde, como una encrucijada
Añoramos la noche en cualquier regazo amante,
y vamos encontrando pájaros en bandada.

Relictos por los vientos, perdidos como guantes
en un jardín de infantes, ya sucios y harapientos
rememorando el día que es peor que la andanada.
---
 

Otra forma de escribirte


Otra forma de escribirte



Esta carta
repleta de tristezas
la dejo en el umbral de tu esqueleto.
Respondela
en el paso de una nube
en volutas de humo
o en mis córneas.

"Muchachos, me ha llegado esto"
deciles 
y burlate a hurtadillas de los cursis,
No involucres al Dios
en tus manías de Reina de los Hados.
Me avergüenza.

No te pido que emitas comentarios,
ni que apagues mi sed por tus palabras,
simplemente que sepas que hay peligro
en este ciclo de espasmo imaginario,
que hay alguien que te acecha en la espesura
de un orden sin poder ni redenciones.

Instantes que circulan por la red
de apócrifos poetas bizantinos
me mueven a escribir ciertos poemas
del pánico
a la hora de la siesta.

Elegí para mí este rinconcito
sin luz pública,
sin alas en la lengua,
modestia aparte, amor, yo te he elegido.
 

Siempre supe apreciar
qué es la belleza
oculta en listas o etiquetas negras,
ardiendo en las penumbras de mi cuarto
de último escolar sexagenario,
a punto de perder la fe en la vida
que no existe afuera de ese mundo
con la atroz idea de sentirte lejos.

Fotografío aquí mis escaleras
con macetas de albahaca en las tertulias,
dirimiendo cuestiones de política interna
que arremeto
encendiendo pasión en perdigones.

Has fundado el imperio de la espera,
con esta negativa que aún otorgas.
Destartalas mi inevitable angustia
con tus dedos deshechos por el fuego.

Y estás acicalado en una tumba,
una tumba cualquiera
en cementerios
que ocupan tanto espacio en los pasquines.
La muerte
ha sido democratizada
por los hombres de negro.

Se mueren los amores y las novias;
se mueren los poetas y el olvido.

Deus ex machina

Deus ex machina 

 

Tenemos que empezar de cero:
La eme con la a MA.
La pe con la a PA.

MA+ MA: MAMA, con acento MAMÁ.
PA + PA:  PAPA, con acento PAPÁ.

Deus ex machina, nosotros también. 

 

Los unos y los otros (Seis poemas en prosa)

6 poemas en prosa

El otro, el uno 


El otro, hombre o mujer, siempre muerto, obedece las órdenes y cumple sus deberes y mandatos. El uno, que era yo, su ángel de la guarda, no actuó de modo inocente. Antes de que aquel pudiera comprender el crimen que  cometiera, ahogó su libertad y la vistió de negro. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, es el salvador de la humanidad. Cuando quiero resucitarlo cambio su copa divina por una cruz y lo elijo como excusa.  


El suicida

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, amenaza con suicidarse. Su contradicción teje la red de tráfico por el que pululan las arañas fracasadas y los héroes desnudos. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, está vivo en el secreto de unas cartas de amor, encontradas por casualidad en una biblioteca desdeñada de una casa que ya no existe sino en fotos color sepia del pasado remoto.

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, se manifiesta desde el principio en un bello fantasma, en una rosa deshojada o en una claridad final que vino a intimar con nuestra melancolía. 


Los inmortales 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, tiempo y circunstancia, pasión y odio, es inmortal como el del nombre de la vocal que desconozco. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, trae una noticia oscura. El otro, hombre o mujer, es el mensajero que contempla asombrado la alegría  y con su noche cerrada baña el río y nos anuncia la sombra.

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, está a la vuelta de la esquina, contando cuentos, haciendo bromas, cosechando frutas de dorado dulzor en la pradera u hongos venenosos al pie de la montaña.


El acoso 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, de pronto se convierte en cisne para perseguir a Leda y cortejarla. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, siempre herido, siempre feliz, siempre atormentado, nos acorrala con su usura como un banquero tenaz. 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, muertito, solo es un eslabón de la cadena que no sabemos dónde termina.


Significados

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, viaja en un barco con su propio más allá, a cuestas sobre el lomo, sumido en ardua resistencia a renacer, sin despertarse de la incertidumbre, amiga de ruinas y de mundos en pugna. El otro, en una larga despedida de ti, detenida en el último verso, te mira con la pena del tacto ausente, en el caos de un retorno inservible y una identidad estéril que apenas cabe en el monosílabo que deberás aprender a resignificar, cuando llegue tu hora.


Justamente 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, el del laberinto, el del espejo, el del ajedrez del señor Borges, el del conejo de la señorita Alicia, el de las defunciones con preciosísimos relojes, el del movimiento continuo del lenguaje y la aritmética, demanda al fotógrafo una explicación sobre ¿por qué morir es necesario?


El otro, hombre o mujer, siempre muerto, post mortem, premuerto, el que nunca falla, porque tanto te quiere dentro de su altitud espiritual, oferta su visión y responde: “Justamente”. 

viernes, 3 de diciembre de 2021

Los unos y los otros -cuentos

LOS UNOS Y LOS OTROS

 

El otro, el uno

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, obedece las órdenes y cumple sus deberes y mandatos. El uno, que era yo, su ángel de la guarda, no actuó de modo inocente. Antes de que aquel pudiera comprender el crimen que  cometiera, ahogó su libertad y la vistió de negro.

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, es el salvador de la humanidad. Cuando quiero resucitarlo cambio su copa divina por una cruz y lo elijo como excusa. 

 

El suicida

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, amenaza con suicidarse. Su contradicción teje la red de tráfico por el que pululan las arañas fracasadas y los héroes desnudos.

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, está vivo en el secreto de unas cartas de amor, encontradas por casualidad en una biblioteca desdeñada de una casa que ya no existe sino en fotos color sepia del pasado remoto.

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, se manifiesta desde el principio en un bello fantasma, en una rosa deshojada o en una claridad final que vino a intimar con nuestra melancolía.

 

Los inmortales

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, tiempo y circunstancia, pasión y odio, es inmortal como el del nombre de la vocal que desconozco.

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, trae una noticia oscura. El otro, hombre o mujer, es el mensajero que contempla asombrado la alegría  y con su noche cerrada baña el río y nos anuncia la sombra.

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, está a la vuelta de la esquina, contando cuentos, haciendo bromas, cosechando frutas de dorado dulzor en la pradera u hongos venenosos al pie de la montaña.

 

El acoso

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, de pronto se convierte en cisne para perseguir a Leda y cortejarla.

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, siempre herido, siempre feliz, siempre atormentado, nos acorrala con su usura como un banquero tenaz.

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, muertito, solo es un eslabón de la cadena que no sabemos dónde termina.

 

Significados

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, viaja en un barco con su propio más allá, a cuestas sobre el lomo, sumido en ardua resistencia a renacer, sin despertarse de la incertidumbre, amiga de ruinas y de mundos en pugna. El otro, en una larga despedida de ti, detenida en el último verso, te mira con la pena del tacto ausente, en el caos de un retorno inservible y una identidad estéril que apenas cabe en el monosílabo que deberás aprender a resignificar, cuando llegue tu hora.

 

Justamente

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, el del laberinto, el del espejo, el del ajedrez del señor Borges, el del conejo de la señorita Alicia, el de las defunciones con preciosísimos relojes, el del movimiento continuo del lenguaje y la aritmética, demanda al fotógrafo una explicación sobre ¿por qué morir es necesario?

 

 

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, post mortem, premuerto, el que nunca falla, porque tanto te quiere dentro de su altitud espiritual, oferta su visión y responde: “Justamente”.

 

 

echando putas /a toda hostia

 

echando putas / a toda hostia

 


Nosotros decimos
                                   Ustedes
Ustedes dicen
                                   Vosotros
Nosotros decimos
                                  Hacerse la rata
Ustedes dicen
                                  Hacer novillos
Nosotros decimos
                                  Coger
Ustedes dicen
                                  Follar
Nosotros decimos
                                  Cagar aceite o cagar fuego 
Ustedes dicen
                                  Cagando leches
Nosotros decimos
                                   Echando putas
Ustedes dicen
                                   A toda hostia                                                                   



                                   Aunque en otros sitios digan a todo chancho  apretar cachetes

los hispanoparlantes nos entendemos  bastante bien cuando transamos, atracamos, nos magreamos 

o echamos mano, es decir, por no decir que hacemos el amor en nuestro propio idioma.

Reincidencias

Reincidencias 

 

                                                                                      A Pappo


Estas son los culos
que cotizan en bolsa:
firmes y levantados,
pagan con placer sensual
las deshoras de la Historia.
Estas son las panzas
que cotizan en bolsa,
groseramente alimentadas,
por compradores de salud en cuotas,
con saco y corbata,
expediente en mano.
Estas son las filas de los desocupados
que cotizan en bolsa:
piquete, pecho y revólver,
donde crece la desilusión
que da pasto a la infamia.
Esta hilera es la fila de todos
los que llevan sus manos descalzas,
al verdadero Ministerio de la Injusticia,
-los delincuentes están fuera
del aire condicionado de Tribunal-.
Criollos, paraguayos,
coreanos con camisetas de Amsterdam,
tailandeses, karatekas,
orientales del otro lado del charco,
aguardan en los pasillos.
Estos son los hombres
que acarrean en su bolso de cuero verde
a otros hombres que llenarán formularios
para obtener un número.
Estos son los que no necesitan número,
que los lleve a la silla de espera
con otros muchos protagonistas
del talonario del almacén.
Estas son las orejas del Banco Ciudad,
que están regenteando satisfechas
los timbrados del pánico.
“En la madrugada se mató Pappo”
dice el canal de tevé amarillista,
pero Pappo está tendido
con sus brazos ensangrentados.
Esta vez es cierto:
En la madrugada se mató Pappo.
Señores: Preparen sus dedos,
que la tinta tiene hambre.
Vamos a requisar la culpabilidad
de los inocentes.
Estas son las mañanitas
de la calle Tucumán,
casi 9 de Julio y Teatro Colón.
“Viva la Patria
aunque yo perezca.”
“Esta madrugada se mató Pappo”-
Apellido y nombre:
Napolitano Norberto.
Apellido y nombre, dije:
Responder en letras de imprenta.
Certificado de antecedentes penales.
Pida permiso para ser pobre
con dos testigos,
si no puede pagar el sellado.
Diríjase al Juez de Turno.
-Lo mismo que
en caso de accidente automovilístico
aunque el que muera sea el blues-
“Detrás de la línea, por favor.”
“Espere ser llamado”
¿Cómo debería decir:
“espere ser llamado” o
“espere a ser llamado”.
No persigo ser llamada por la muerte.
Pappo no habría querido.
Tampoco pretendo ser solo un llamado
de un teléfono que está roto.
Apuesto a que está roto,
porque de lo contrario,
me atenderías alguna vez.
¿Quién sigue?
Quinientos veintinueve.
Falta tanto todavía.
Una mujer se quita los zapatos,
le arden los pies.
Un bebé llora en brazos
de otra señora con remera rosa,
cartera rosa, lazo de pelo rosa,
aros de plata ¡con una estrella rosa!
Su tez morena, su aliño obsesivo
la delatan:
es argentina, falsa rubia,
como las que he visto de lejos en Miami,
aunque no necesitáramos visa,
ni trámites, en ese entonces,
no me equivocaría jamás.
Pappo ha muerto.
Quinientos cincuenta y cinco,
-¿capicúa de la suerte?-
¿Cuánto falta todavía para salir
de este agujero de nervios contenidos?
Algunos jóvenes lucen tatuajes
de tinta azul,
como la de la lapicera con que tatúo
este cuaderno de apuntes.
“Prohibido el uso de celulares.”
¿Me estarás llamando ahora
o seguirá descompuesto tu teléfono?
Seiscientos uno... dos...
-ya estoy cerca de la salida-
tres, -menos mal que falta poco-
cuatro... cinco...
Pero Pappo está muerto
y no habrá reincidencias.
Sin remedio.
Sin miedo.
Ha llegado mi turno.

jueves, 12 de mayo de 2022

Un llamado telefónico

Un llamado telefónico 
 
 

-Hola, señora.

La estoy llamando desde el celular.

Siéntese.

Tengo algo bueno que contarle.

Usted fue absuelta: Libre de culpa y cargo. 

 

-Cuarenta y ocho meses de angustia y estupor esperando el fallo.

 

-¿Vio? ¿Qué le dije?

Hay Justicia. Sí, mi querida, sí. Algunas vestiduras todavía se rasgan y las manipulaciones son derogadas, por quiebre espiritual de las mansas muchedumbres.

¿Me está usted oyendo bien?

Aquí está mi socio.

¿Quiere hablar con él?

-Deje, deje.

Ahora no es el momento.

-¿Cuándo se enteró que la asesina era amante del testigo en su contra? Por favor, usted tiene premoniciones excepcionales.

Su intuición la salvó de la cárcel. Si no fuera por el detective que contratamos, (¿buena inversión, eh?)...

Ah... yo lo recomiendo sin dudarlo ni un segundo.

Las pruebas al expediente.

Lo que no se escribe, no existe

“o está fuera de la ley”, como decía el tango Cambalache.

 Ay, señora, no llore.

Me contó su hija que está preocupada por su salud y que usted está visitando a un psiquiatra tres veces por semana.

Seguro aprenderá a aceptar lo inevitable.

...

-¿Por qué le sucedió esto? No lo sé.

El mundo es así. No se amargue.

(45 minutos y que pase el que sigue). Mire que querer suicidarse por estas cosas pequeñas. Todo se arregla con un puñado de plata en este país.

Usted no fue, mujer.

La declararon inocente. y yo quería felicitarla por su coraje.

No se ponga nerviosa.

Apenas cuatro años y sentencia.

¿Qué son cuatro años en una vida?

¿Cómo que mucho?

Nadie va preso por lo que no hizo.

¿Tenía dudas de que todo saldría bien?

Inocente.

¿Me oyó?

Ahora podrá iniciar juicio por querellas, falso testimonio o daños y perjuicios. En ocho añitos más, verá que los Tribunales funcionan 

y hasta la indemnizan, si tiene suerte.

¿Qué le puedo cobrar yo?

Sabe que la considero una amiga. Le admiro la garra de enfrentar a tamaña banda de mafiosos. Aunque los abogados tenemos que vivir…

Muchos gastos, imagínese.

Siempre contará conmigo.

Señora, ¿me está escuchando?

¿Por qué no me responde?

No llore, señora.

Por favor, no llore.

Bueno, bueno.

Está bien.

Cuídese que el corazón es traicionero y le puede dar un nuevo infarto.

La llamo pronto.

Buenas noches.

No se olvide de lo mío.

 

CIERRE DEL BLOG PREMIO CONSUELO

Cierre del blog Premio Consuelo   (reloaded and revisited) Rebonus truck and track   Buenos/Buenas:   Alienarse, listo y ya… ...